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El regreso y muerte de Colón
El viaje de regreso a España estuvo todavía más lleno de incidentes penosos para el ánimo ya gastado del anciano Almirante. Después de tener que dejar abandonado en el río Belén un buque que se destinaba al servicio de la colonia, se vio obligado a abandonar otro, incapacitado ya para navegar en la bahía de Portobelo. En los dos buques restantes siguió Colón costeando el Istmo, conoció el archipiélago de las Mulatas y llegó hasta cerca del Golfo de Urabá, de donde marcando rumbo al Norte tocó Jamaica en cuyas costas naufragó, circunstancia que lo mantuvo durante casi un año en esa isla, hasta que por los auxilios que recibió de Santo Domingo pudo llegar a España en noviembre de 1504, pocos días antes de que muriera su protectora la Reina Isabel.
Abatido y enfermo vivió Colón unos meses en Sevilla, de donde se trasladó a Valladolid, en cuya ciudad, pobre y casi olvidado, rindió su vida el 20 de mayo de 1506, después de haber recibido los santos sacramentos.
Sus últimas palabras fueron "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu".
El Rey Fernando hizo grabar sobre la tumba del inmortal genovés, cuyos restos se trasladaron al monasterio de Cartujos de Sevilla, el siguiente epitafio:
Por Castilla y por León Nuevo Mundo Halló Colón [...]
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