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Hostilidades entre indígenas y españoles
Los intentos de los españoles de permanecer en Belén causaron entre los indígenas el mayor desagrado, y el Quibián comenzó a tomar las providencias para oponerse a tal propósito, a cuyo fin preparaba en secreto el concurso de varias tribus para destruir el establecimiento y arrojar de la costa a los extranjeros. Pero enterado Don Bartolomé de estos planes decidió anticiparse a ellos, sorprendiendo en su propio real del río Veraguas al cacique junto con toda su familia y principales amigos, a todos los cuales, convenientemente sujetos con cuerdas, se les condujo para Belén. El Quibián empero, aprovechando un descuido de su conductor, se arrojó del bote al agua cuando todavía navegaban en el río Veraguas, acontecimiento que no causó mayor cuidado, pues atados como se encontraban sus miembros lo seguro era que perecieran ahogados.
El ataque sobre Belén
Alejado después de aquella hazaña todo temor de ataque de parte de los indígenas que carecían ya de un jefe tan importante como el Quibián, dispuso Colón el viaje a España. Las naves salieron del río y fondearon a distancia de la costa; más cuando Don Bartolomé y otras personas que fueron a bordo para tomar las últimas instrucciones regresaban a tierra encontraron el establecimiento atacado por los naturales, y en la refriega que luego se siguió fue herido, entre otros, el mismo Adelantado.
El Quibián se había salvado a pesar de las ligaduras que estorbaban sus movimientos en el agua. Lleno de la mayor indignación, privado de su familia y de sus amigos, levantó contra los españoles las tribus vecinas y cayó sobre Belén cuando la salida de la flota dejaba el establecimiento con la escasa guarnición destinada a su servicio. Desde entonces los ataques con flechas, lanzas y macanas se repitieron sin cesar sobre el establecimiento, por lo que los colonos, en previsión de no ser finalmente rodeados, resolvieron abandonarlo y construir con cajas y toneles una defensa a la orilla del mar para resistir las agresiones de los salvajes.
Resolución heroica de los indígenas prisioneros; abandono de la costa de Veraguas
Mientras que tales sucesos se cumplían en tierra, un acontecimiento digno del relato ocurría a bordo de los buques, en cuyas bodegas se mantenían cautivos varios amigos y miembros de la familia del Quibián, los cuales una noche resolvieron lanzarse al mar para recobrar su libertad. Detenidos algunos en sus intentos fueron recluidos de nuevo a las bodegas, donde a la mañana siguiente se les encontró ahorcados, pues habían preferido la muerte al cautiverio.
Los vientos contrarios que impidieron la marcha de la escuadra salvaron a los colonos de Belén de una muerte segura, porque teniéndose que aumentar la provisión de agua para el viaje, se mandó al río un bote tripulado por varios hombres, los que a poco perecían en una emboscada preparada por los indios. Un castellano que logró salvarse llevó a Don Bartolomé la noticia del desastre; pero de la escuadra, donde crecía la impaciencia por la demora del bote, salió a nada un valiente marinero que llegó a la orilla y regresó dando cuenta de los sucesos de Belén y del fin desagraciado de los tripulantes del bote.
La Escuadra entonces se aproximó a la orilla, recogió los colonos, y levantando anclas en los últimos días de abril de 1493, abandonó las costas de Veraguas, sobre las cuales se fincaban las mayores esperanzas de Colón.
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